Hoy sale en el periódico ADN una noticia que puede servir para intuir porqué es tan difícil confirmar el calentamiento global, y porqué sigue habiendo ciertas "discrepancias" dentro del mundo científico en este tema. La cuestión es que el Ayuntamiento de Madrid va a eliminar 9 estaciones atmosféricas de calidad del aire del centro de la ciudad, para sustituirlas por otras en los nuevos barrios de la capital, tal y como requiere la normativa europea.
Pero la trampa está en que la normativa no pide ni obliga a eliminar las viejas. Sólo habla de incluir mediciones en los nuevos barrios. Así que, lo que pretenden es vender gato por liebre: quitan mediciones de paseo de Recoletos, glorieta de Carlos V, plaza de Castilla, calle Alcalá y la plaza del Doctor Marañón, (que parece esto el Monopoly) donde "casi no" hay coches. A cambio, y para que no estemos tristes, ponen otras estaciones de medición en El Pardo y El Retiro (donde "no" hay casi árboles, no), el Parque Juan Carlos I (vivo al lado y aseguro que ni se oyen los coches dentro del parque) y los PAU de Sanchinarro o Vallecas. Zonas de pulmones verdes o donde, directamente, no hay demasiado tráfico rodado.
¿Consecuencias? Bueno, la ciudad de Madrid tendrá uno de los mejores aires de Europa, en relación a su tamaño y población, y si los madrileños nos andamos despistados, nos venderán la moto diciendo que han mejorado el medio ambiente (ya veo al Gallardón cantando y riendo porque su maravillosa M-30 subterránea ha acabado con el problema medioambiental). Por supuesto, eso sólo será en las mediciones. En la realidad, seguiremos respirando basura, y peor. Como los datos dirán que todo es perfecto, nadie se preocupará por la contaminación... "tumorcito, tumorcito... asmita, asmita...".
Pero esto me ha recordado el tema del calentamiento global. Que nadie se me asuste, ni me llame hereje ni nada por el estilo. Pero lo cierto es que no es nada fácil aseverar que el clima está cambiando. Y esto lo digo desde una perspectiva científica. Entre otras cosas, eso explicaría porqué no hay un consenso claro entre los científicos (dejemos las asociaciones ecologistas, hablo de climatólogos y físicos) respecto a cómo es la influencia humana en el clima, ni cómo éste puede estar cambiando. No pretendo poner en duda el cambio climático, pero tampoco darlo por hecho. Ni siquiera el tema de este post va sobre eso. Lo que quiero explicar es lo difícil, sino imposible, que es comparar las variaciones de temperatura y demás factores atmosféricos entre diferentes épocas.
El ejemplo es muy fácil: si la iniciativa del Ayuntamiento sigue adelante, no podremos comparar los niveles de contaminación de ahora con los que habrá dentro de un año, porque no estaremos midiendo en las mismas condiciones. Es decir, si el año que viene, sin esas 9 estaciones, obtenemos un descenso de la polución, ¿podremos decir que hemos mejorado el aire de Madrid?
Uno podría decir alegremente que no, claro. Lo que ha pasado es que hemos quitado estaciones de medida de zonas contaminadas y las hemos puesto en zonas más limpias. bien. Pero, ¿y dentro de 10 años? ¿Podremos decir que la contaminación atmosférica de Madrid es mejor o peor que hoy? NO LO PODREMOS SABER. A lo mejor sí que se ha mejorado la calidad del aire, pero no podremos compararlo porque no medimos en los mismos puntos, y las medias de contaminación son inequivalentes.
Creo que es fácil ver lo que acabo de contar. Ahora hagamos un esfuerzo más, pero pequeño. ¿Cómo eran los termómetros de hace 50, 100, 200 años? ¿Dónde se tomaban medidas de temperatura? ¿Con qué error se tomaban? Dejo estas preguntas al aire, por dos motivos, a saber:
1) Es tarde y tengo que acostarme, que me puede el sueño; y
2) Tengo que buscar enlaces y un par de cosillas para darle seriedad a este post (además de daros material para leer y procastinar), y eso requiere tiempo, lo que entra en oposición con el primer punto.
martes 15 de diciembre de 2009
"¡Re-estructuremos la contaminación!" (I)
Etiquetas:
cambio climático,
física de la atmósfera,
medio ambiente
domingo 13 de diciembre de 2009
"En cierto sentido duro y crudo, que ninguna vulgaridad, broma o exageración puede borrar por completo, los físicos han conocido el pecado; y éste es un conocimiento que nunca podrán perder"
Robert Oppenheimer,
hablando de la bomba atómica.
miércoles 18 de noviembre de 2009
Colores de las partículas básicas
Para empezar, el título tiene trampa. Dos veces. Cuando hablo de color no me refiero al grado de libertad en el que se basa la cromodinámica cuántica. Y cuando hablo de "partículas básicas" no me refiero con básicas a "fundamentales", sino a las que puede conocer la mayoría de la gente no especializada, a saber: protón, neutrón, electrón y fotón.
" ¿Entonces de qué está hablando este tipo aquí?" Bueno, pues me estoy refiriendo a un asunto del que me dí cuenta el otro día: cuando estoy en clase, o resolviendo un problema y salen a escena protones, electrones, fotones... resulta que en mi imaginación TIENEN COLOR. Esto es un sinsentido porque, para los no iniciados en la física, el color se compone de fotones reflejados en los objetos, y no es una propiedad "intrínseca" de la materia, en el sentido en el que lo son la masa o la densidad. El color es un efecto, o resultado, de la interacción de la luz en la superfície de un objeto. Por eso, hablando de electrones y protones, no tienen color. De hecho, tras impactar un fotón contra alguna de estas partículas, el resultado puede ser la absorción de ese fotón, con lo cual no se refleja nada.
Pero a mi cerebro se la suda. Concretamente mi "coloración" es la siguiente: el electrón es azúl, igual que la corriente eléctrica (para mí, claro); el protón es rojo, que para mí es completamente opuesto al azúl; el neutrón, partícula sosa por no tener carga, así como marginadillo por sus dos compañeretes cargados, tiene por fuerza que ser gris, pero gris apagado; y por último, el fotón, que como todo el mundo sabe es color amarillo sol en tarde de verano, justo aquí detrás de mi casa.
¿Y de dónde me viene a mi esta afición de colorear las partículas de un átomo y los fotones, cuando el tema del color (clásico) no tiene sentido a escalas atómicas? Pues no estoy seguro, aunque sí tengo unos sospechosos. En primer lugar, nuestro cerebro está acostumbrado a pensar clásicamente, no con las reglas de la mecánica cuántica, así que automáticamente le asocia un color a las particulitas. ¿Y cómo eligió los colores? Pues creo recordar vívidamente, un dibujo de un átomo, según el modelo de Rutherford, en el que la parte positiva tenía un vivo color bermellón, y la parte negativa un color azulón eléctrico. En los siguientes capítulos de ese libro de Física y Química de la ESO aparecían los átomos según el modelo de Borh manteniendo esta nomenclatura de colores, y añadiendo un maravilloso fotón amarillo sol en tarde de verano, justo aquí detrás de mi casa cuando se terciaba, y un apagado neutrón color gris apagado, valga la redundancia.
Preguntando a mis compañeros de facultad, salen colores diversos, y según lo indagado hasta ahora, éstos han sido, generalmente, inoculados en los primeros inicios al estudio de la física por los libros usados en el instituto. Lo que sí es denominador común es la seguridad y firmeza con la que todos recitan los colores de cada partícula, sin dudar que los demás piensan igual que ellos. Una de estas "creencias" que nunca se llega a plantear uno seriamente, sino que las da por hecho.
Los colores más comunes que me he encontrado hasta ahora son:
Electrones: azules y verdes, en igual proporción.
Protones: mayormente rojos, aunque alguien los coloreaba azules.
Neutrones: negros, grises o blancos, son los colores preferidos por el respetable.
Fotones: predominan los amarillo atardecer y los blancos, aunque algún alma inconformista los coloreaba de rojo.
La lección que se puede sacar de esto, es que muchas veces damos por hecho cosas que no tienen ningún sentido (como que una partícula subatómica tenga color macroscópico), y no nos planteamos que la gente puede pensar que son distintas. Tampoco se puede sacar mucho más de esta pequeña anécdota, para que nos vamos a engañar, pero es gracioso ver que gente que está acabando físicas, a la hora de manipular mentalmente conceptos físicos, no pueda evitar pensar clásicamente.
Es inevitable: estamos encerrados en un cerebro acostumbrado al mundo macroscópico, y eso va a ser difícil cambiarlo.
Saludos!
" ¿Entonces de qué está hablando este tipo aquí?" Bueno, pues me estoy refiriendo a un asunto del que me dí cuenta el otro día: cuando estoy en clase, o resolviendo un problema y salen a escena protones, electrones, fotones... resulta que en mi imaginación TIENEN COLOR. Esto es un sinsentido porque, para los no iniciados en la física, el color se compone de fotones reflejados en los objetos, y no es una propiedad "intrínseca" de la materia, en el sentido en el que lo son la masa o la densidad. El color es un efecto, o resultado, de la interacción de la luz en la superfície de un objeto. Por eso, hablando de electrones y protones, no tienen color. De hecho, tras impactar un fotón contra alguna de estas partículas, el resultado puede ser la absorción de ese fotón, con lo cual no se refleja nada.
Pero a mi cerebro se la suda. Concretamente mi "coloración" es la siguiente: el electrón es azúl, igual que la corriente eléctrica (para mí, claro); el protón es rojo, que para mí es completamente opuesto al azúl; el neutrón, partícula sosa por no tener carga, así como marginadillo por sus dos compañeretes cargados, tiene por fuerza que ser gris, pero gris apagado; y por último, el fotón, que como todo el mundo sabe es color amarillo sol en tarde de verano, justo aquí detrás de mi casa.
¿Y de dónde me viene a mi esta afición de colorear las partículas de un átomo y los fotones, cuando el tema del color (clásico) no tiene sentido a escalas atómicas? Pues no estoy seguro, aunque sí tengo unos sospechosos. En primer lugar, nuestro cerebro está acostumbrado a pensar clásicamente, no con las reglas de la mecánica cuántica, así que automáticamente le asocia un color a las particulitas. ¿Y cómo eligió los colores? Pues creo recordar vívidamente, un dibujo de un átomo, según el modelo de Rutherford, en el que la parte positiva tenía un vivo color bermellón, y la parte negativa un color azulón eléctrico. En los siguientes capítulos de ese libro de Física y Química de la ESO aparecían los átomos según el modelo de Borh manteniendo esta nomenclatura de colores, y añadiendo un maravilloso fotón amarillo sol en tarde de verano, justo aquí detrás de mi casa cuando se terciaba, y un apagado neutrón color gris apagado, valga la redundancia.
Preguntando a mis compañeros de facultad, salen colores diversos, y según lo indagado hasta ahora, éstos han sido, generalmente, inoculados en los primeros inicios al estudio de la física por los libros usados en el instituto. Lo que sí es denominador común es la seguridad y firmeza con la que todos recitan los colores de cada partícula, sin dudar que los demás piensan igual que ellos. Una de estas "creencias" que nunca se llega a plantear uno seriamente, sino que las da por hecho.
Los colores más comunes que me he encontrado hasta ahora son:
Electrones: azules y verdes, en igual proporción.
Protones: mayormente rojos, aunque alguien los coloreaba azules.
Neutrones: negros, grises o blancos, son los colores preferidos por el respetable.
Fotones: predominan los amarillo atardecer y los blancos, aunque algún alma inconformista los coloreaba de rojo.
La lección que se puede sacar de esto, es que muchas veces damos por hecho cosas que no tienen ningún sentido (como que una partícula subatómica tenga color macroscópico), y no nos planteamos que la gente puede pensar que son distintas. Tampoco se puede sacar mucho más de esta pequeña anécdota, para que nos vamos a engañar, pero es gracioso ver que gente que está acabando físicas, a la hora de manipular mentalmente conceptos físicos, no pueda evitar pensar clásicamente.
Es inevitable: estamos encerrados en un cerebro acostumbrado al mundo macroscópico, y eso va a ser difícil cambiarlo.
Saludos!
martes 27 de octubre de 2009
El "músculo" del que muchos se olvidan
"El hombre que se pasa toda la vida realizando unas pocas operaciones simples... no tiene la posibilidad de emplear su entendimiento, o de ejercitar su imaginación descubriendo recursos para resilver problemas que nunca se plantean. Él ..., generalmente, se vuelve tan estúpido e ignorante como una criatura humana puede llegar a serlo"
Adam Smith
jueves 22 de octubre de 2009
¡Vísteme despacio que tengo prisa!


Actualización: pensando sobre la derrota que sufrí hace unos días cuando escribí esta entrada, he hallado una solución a mi problema. Si las partículas que componen el fluído son mucho (pero mucho) más pequeñas que el orificio por el que deben salir, cuanto más inclines la botella, más rápido saldrá el agua. Pero en el caso de las salidas de emergencia y las personas, no tenemos esa condición, por lo que pueden formarse atascos. El ejemplo que se me ocurrió fue el de una botella llena de canicas: las canicas tienen un tamaño del orden del tamaño de la boca de la botella, así que si inclinas mucho la botella con intención de que se vacié de canicas antes, puede ocurrir que obtengas lo contrario. Se atascan varias en la boca de la botella y no salen.
No tengo canicas, así que no lo puedo hacer, pero recuerdo que de pequeño si tenía y sí pasaba lo que os he contado. Supongo que es un símil para lo que dice el artículo que comento en la entrada.
En cuanto al artículo, que se titula "Introduction of frictional and turning function for pedestrian outflow with an obstacle", el estudiante de graduado Daichi Yanagisawa y colegas, estudiaron cómo disminuir el tiempo de evacuación en las salidas de emergencia, y cómo reducir los cuellos de botella que se producen en las evacuaciones con gran cantidad de gente. El artículo se consigue bajo pago, y no tengo dinero, pero el anlace a Scientific American donde está la reseña es éste. La conclusión que saco de lo que viene en el enlace anterior es que, básicamente, aplicaron dinámica de fluídos. Calcularon coeficientes de fricción, vorticidad, etc. todo típico de los problemas en los que intervienen fluídos.
Lo cierto es que tiene sentido: podemos pensar en las personas como en las partículas de un fluído, que intenta salir a través de una abertura (salida de emergencia en este caso).
A priori, podríamos pensar en un fluído muy simple, en el que fuesen "bolas" rígidas que chocasen elásticamente (sin perder energía), y sin interacción. Pero se podría ir mejorando el modelo: habría que introducir un término de interacción (el pánico de la gente, el "ansia" por salir, sería la "fuerza" de interacción, pero a ver quién es el guapo que lo modeliza); también se vería que sería un fluído no newtoniano, es decir, que sus partículas pueden comprimirse dependiendo de las condiciones (cerca de la puerta habría más densidad de partículas/personas que en medio de un pasillo); habría remolinos y demás situaciones típicas de los fluídos.
Pues eso han hecho (aparentemente) Yanagisawa & co. La conclusión es que colocando obstáculos en sitios estratégicos cerca de las salidas de evacuación, se mejora el flujo de gente hacia afuera, y se incremente la velocidad. Han encontrado que los obstáculos deben estar, preferentemente, en las zonas laterales de las vías de evacuación. Es decir, que esas gigantescas puertas de emergencia con un amplio espacio alrededor, en realidad siguen provocando aglomeraciones, cuando hay mucha gente. ¿Por qué? Bueno, pues porque como la gente puede llegar a la puerta desde cualquier lado, hay más facilidad para llegar a ella, se llena de gente, y es entonces cuando no caben todos a la vez por la misma. Situando estos obstáculos, tales como columnas, se puede "guiar" a la masa hacia la puerta de forma más moderada, sin que llegue a colapsarse porque haya demasiada gente.
El símil que se me ocurre es el de una botella de agua llena: si la das la vuelta, el agua saldrá a borbotones, porque tiene que entrar el mismo volumen de aire que volumen de agua sale, y la boca es demasiado estrecha; sin embargo, si la vas inclinando lo máximo posible, sin que llegue a ocurrir lo anterior, vacias antes la botella de agua. Desgraciadamente no ocurre así: haciendo el experimento, con una botella de Aquabona de 50 cl, cuando le das la vuelta tarda 3.2 s en vaciarse, y cuando intentas evitando que "haga borbotones" tarda algo más de 4 s en vaciarse. Así que mi gozo (o símil) en un pozo (o sea, la basura).
Después de esta derrota lamentable en mi propio blog, no tengo nada más que decir al respecto, salvo que se hizo un estudio similar con respecto al tráfico. La idea creo que es parecida. Echadle un ojo si queréis, porque además está en una sección de postcast de la Scientific American, que a más de uno le gustará.
Intentaré conseguir el artículo desde la facultad, que igual está suscrita, pero si alguien puede conseguirlo, por favor que me lo envíe, porque me parece muy interesante cómo han modelizado a una turba frenética, jeje.
Galletas a todos!
lunes 12 de octubre de 2009
FENG SHUI occidental o el arte de la estafa

NOTA: descubro que el periódico donde apareció este artículo de Feng Shui, ya cerró, pero yo no me acordaba. ¡Cómo nos acostumbramos a los cambios! Dejé de leer los periódicos gratuitos y ya no sé cuál sigue existiendo...
Hace casi un año que tenía preparada esta entrada, pero por circustancias personales, no pude publicarla. Y ahí quedó, abandonada entre los "borradores" de mi blog, porque yo pensaba que estaba inacabada. Pero resulta que básicamente dice lo que yo quería decir, así que sin modificar nada, la voy a publicar. Probablemente tenga algún fallo, pero sé que me perdonareis. Es una pena que no tenga el artículo original que usé para escribir esto, porque el tema de energías putrefactas y negativas era bastante cachondo. Bueno, ahí va:
Diario gratuito METRO, Jueves 27 de Noviembre de 2008. En la página 12 hay un artículo acerca del arte del Feng Shui. G estaba preocupado: "¡Necesitamos un gato, que la Energía se pudre!". ¿Cómo que se pudre? "¡Que sí, que lo dice el Feng Shui!"¿Pero acaso la energía es una manzana, o una pera? Me pasó el artículo y lo leí. Fue sorprendente... de una antigua filosofía china, una pseudociencia occidentalizada, con un popurri de chorradas diversas, para atraer al mayor número de incautos posibles. Resulta que en el articulito este (una sola página, pero repletita de patadas a la ciencia de verdad y al sentido común) comenta que es bueno tener un gato si uno está fuera de casa mucho tiempo, porque así evitamos que la energía se pudra...¡Coño! y no puedo mejor meter la energía en la nevera, para que esté fresquita?
-"Es que soy alérgico a los gatos"
- Pues cada vez que entres en casa, olerá a rancio, o a leche cortada. Porque la energía no la puedes comprar congelada.
Por otro lado, comenta que el sofá debería ser blanco, cuadrado y cercano al suelo, porque así contrarrestra el efecto negativo de los fantasmas (¡SÍ SEÑOR!) que "traen frio, desorden y sensación de caos" (sic). Resulta ahora que los chinos ancestrales también tenían a los fantasmas que tenemos nosotros...?? No. Los chinos y japoneses, creían en algo parecido al alma, y veneraban a los antepasados. Sí creían en la persistencia del alma tras la muerte, pero los fantasmas vagabundos y tocahuevos son puramente occidentales (y de este siglo, más concretamente). Así que vemos cómo se puede convertir una filosofía oriental antiquísima en negocio, simplemente añadiéndole un toque de cultura popular local, con elementos pseudocientíficos como la energía. Y también con un poco de palurdismo, como el concepto de energía putrefacta. Me gustaría que la señora a la que entrevistan en el artículo, me explicase qué es la energía, y cómo puede demostrar todo lo que dice. Porque ella lo llama ciencia, y la característica principal de la ciencia es predecir comportamientos, y demostrar las afirmaciones que hace. Pero me temo que todo quedaría en una especie de balbuceo en el que mezclaría conceptos tan peregrinos como energía negativa (me imagino que en un concepto psicológico, no se referirá a que tiene signo menos...) "energía del espacio" (lo que ella no sabe es que las teoría cuánticas de campos sí contemplan una energía de vacío, o "del espacio"), "energía de la creatividad"...
A este paso, esta señora se podría pasar por un laboratorio de física teórica (si es que tal engendro existe! "Laboratorio" y "física teórica" en la misma frase! algo va mal en mi cabeza...) para explicarles cuáles son esas energías, y así a lo mejor descubrimos también que es la energía oscura.
miércoles 7 de octubre de 2009
LA CIENCIA EN ESPAÑA NO NECESITA TIJERAS...

Secundando la iniciativa de La Aldea Irreductible, voy a escribir este post, cortito y aportando un motivo por el que la ciencia en España no debe ver reducido su presupuesto.
Sinceramente creo que renunciar al desarrollo científico del país, en el mundo tecnológico de hoy en día, es el mayor error que se puede cometer. Significa alejarnos o negarnos la posibilidad de desarrollar conocimientos, tecnología y aplicaciones innovadores, que generen empleo y reactiven la economía. Además, la ciencia, tanto básica como aplicada, es una inversión (y una solución en tiempos de crisis) a medio y largo plazo, en desarrollo económico, social y cultural. Tener una sociedad más preparada científicamente, con grandes profesionales "autóctonos" que trabajen y sitúen nuestro país en la punta de lanza, es la única vía para dejar de ser "ese país entre Europa y África".
La Ciencia es un valor seguro, entre otras cosas, porque el afán de entender y conocer cómo es el mundo en el que vivimos, nos ha llevado a los grandes avances que han hecho nuestra vida mejor (aunque tenga sus injusticias y errores). Sin ese afán no tendríamos aviones, electricidad, ni avances médicos que salvan vidas.
domingo 27 de septiembre de 2009
Efímera existencia
Un instante, un momento, un minuto, segundo, una pausa. Un tic-tac de reloj, un adiós, una perdida a un amigo. Duran un tiempo despreciable, insignificante para nosotros. Pero hay otras cosas que duran poco, que ven acortada su vida por circunstancias excepcionales. Como un boli BIC en época de exámenes. Algo tan tosco y vulgar como un boli BIC, te muestra el tiempo que perdemos (o ganamos, no lo tengo claro) haciendo lo que se supone que debemos hacer. En este caso estudiar. Un verano, una mesa y muchas horas, mucha fuerza de voluntad. Y mientras el BIC desangrándose, luchando contra la Innombrable II, con el único fin de superarla, de ganar a ese conglomerado de conocimientos, hace tiempo aprehendidos, pero que se resiste a sucumbir el día del exámen. Toda esa lucha, ese esfuerzo y sacrificio (apenas duró quince días el maldito boli, agotado de tanto integrar) no dan lugar a ninguna recompensa, más bien al contrario. Frustración.
Un momento, un instante, un segundo, fue lo que duró ese bolígrafo BIC peleandose contra esa maldita, que no da su brazo a torcer. Un segundo, un momento, un instante, en que se dió todo, para no recibir nada. Pero esta fue la última vez. No volveré a jugar limpio contra la Innombrable II, porque ella nunca ha jugado limpio conmigo.
domingo 30 de agosto de 2009
"¿Está usted de broma, Sr. Feynman?"

El título de este post es la traducción al español de la "autobiografía" del gran científico que fué Richard Feynman. Compre este libro en Londres, con el ánimo de aprender mejor inglés (objetivo cumplido) y sobretodo, teniendo en cuenta que valía unos 9 € y aquí sólo he encontrado ediciones de 25 euros para arriba. Así que, diccionario de bolsillo en mano, me he ido leyendo el libro poco a poco en los trayectos de metro.
Creo que es la mejor autobiografía que he leído nunca. Teniendo en cuenta que es, de hecho, la primera autobiografía que me he leído nunca. No parece, pues, tener mucho mérito que me haya gustado, así que no sé si se le daba bien escribir este tipo de libros. Lo que sí puedo decir es que es un gran "story-teller", es decir un "cuenta-historias" cojonudo. Comienza a contar cómo de pequeño, en la Gran Depresión estadounidense, se dedicaba a arreglar radios y electrodomésticos, "sólo pensando". O sea, que lo que hacía era observar qué le pasaba a la radio, y antes de abrirla, pensar qué podía estar mal. Así, cuando abría la radio, prácticamente sabía dónde buscar el problema. De la misma manera, estando en Los Álamos, se propuso evidenciar la falta de seguridad que existía en el sitio, supuestamente el más seguro de la Tierra: no paraba de abrir las cajas fuertes de los demás, incluyendo coroneles y jefazos. Cómo consiguió esto era bastante sencillo (aunque se te tiene que ocurrir): se puso a analizar el funcionamiento de los candados y cierres de seguridad de su oficina, y trasteando con ellos descubrió que con un poco de tacto, era capaz de descubrir qué números eran los que encajaban los engranajes y abrían las cajas y cajones de seguridad. Era un mecanismo sencillo, a un precio muy alto. Así que tras volver locos a todos los del departamento de seguridad (militares, ni más ni menos), éstos solucionaron el problema definitivamente: prohibieron la entrada a Feynman a los despachos de los coroneles y altos cargos. Una vez más, demostró que la irracionalidad en una mente cerrada es difícil de combatir.
A lo largo de todo el libro, va contando las anécdotas más curiosas, graciosas o importantes de su vida, y siempre parece que uno está hablando con el vecino de al lado, y no con un gran premio Nobel. Creo que eso era uno de sus rasgos característicos: era humilde.
Sin embargo, a lo largo del libro, uno descubre que tenía muchos motivos para creer que era un genio o un gran tipo: una mente abierta, despierta, dispuesto a intentar cualquier cosa que le interesase, desde tocar en una banda brasileña en los carnavales (¡Y encima gana, el tio!) hasta dibujar en todo tipo de técnicas (consiguió exponer en una galería importante de arte bajo un psedónimo y vender algún dibujo que otro), Feynman lo intenta con todas sus ganas, y con un empeño intenso. Algo que más me valía tener a mí a veces...
Hay dos cosas que me han sorprendido especialmente de su vida:
- la primera es que tenía una mente preclara. Y no hablo de saber muchas matemáticas, o mucha física. Hablo de una capacidad de abstracción, de raciocinio increíbles. Y eso se ve a lo largo de toda su vida, en sus experimentos caseros con hormigas (llegó a darse cuenta cómo se comunican y cómo encuentran la comida él solo, jugueteando con ellas cuando se colaban en su casa), en sus conversaciones con gente de todos los ámbitos (matemáticos, biólogos, pintores y camareros, artistas...).
- La otra cosa que me ha sorprendido es que, si algo le gustaba y no veía nada malo en ello, lo hacía y punto. No le importaba lo que pensara la gente. A esto pongo por ejemplo cuando contaba que se iba de bares (más bien, espectáculos de top-less) y luego le gustaba conocer a las chicas que bailaban y echarse unas risas. ¡Mira tu! un físico de primera línea, con habilidades de seducción, jeje. Además cuenta, que cuando el bar donde solía ir a pensar (esto también es increíble: a veces se iba a pensar y a trabajar en física a un bar de top-less. ¡Yo sería incapaz!) tuvo problemas con un grupo "pro-decencia" y fue denunciado por prostitución, fue el único que se presentó en el juicio para testificar a favor del dueño de ese bar, que tantos buenos momentos le había dado. El resto de los clientes, prefirió el bochornoso silencio, por el miedo al qué dirán.
Otro aspecto interesante del libro es durante la guerra. De hecho, cuando me decidí a leer este libro, mi interés se centraba en la parte donde habla del Proyecto Manhattan. Quería saber cómo un tipo aparentemente tan agradable y buena persona como Feynman (de otros libros saqué esta conclusión, aunque supongo que no estaba basada en nada objetivo), se había embarcado en la fabricación de la bomba nuclear, que tantos muertos iba a producir. Tenía en mente un juicio de valor, o un prejuicio, que me hacía irreconciliable la idea de ser buena persona con haber desarrollado la Bomba. Como siempre pasa en estos casos, el problema es de perspectivas: no puedo evaluar esa decisión de participar en semejante proyecto, si no me encuentro, como se encontraba Feynman, en una guerra mundial. Este es un error común en la gente, pensar que los valores actuales son buenos para cualquier situación y momento. Por eso me alegré de haber leído el libro, de haber salido de mi error. Su pensamiento en aquél momento era que, si no llegaban ellos a la bomba primero, serían los alemanes, con consecuencias inimaginables, pero aparentemente no muy buenas.
Por eso creo que este libro es de obligada lectura: no sólo da otra visión del que fue un genio en su época, sino que también enseña cómo debe ser la mente científica, y no ya científica, sino la mente crítica, escéptica. Y eso también me ha encantado. Porque Feynman no quería escribir acerca de la actitud escéptica, escribió de física, y de su vida. Sin embargo, en este libro se puede aprender mucho acerca de cómo afrontar los problemas y las incógnitas de la vida, sin caer en misticismos y errores absurdos, que sólo llevan a creencias sin base racional.
Lo único que escribió sobre el escepticismo y la racionalidad, a modo de genial y fantástico cierre, es el último capítulo. Aconseja y desea que el lector no se deje engañar, ni se deje llevar por espejismos. Que use la razón y sobretodo, que no tenga miedo a que sus ideas estén equivocadas. Al fin y al cabo, si algo está equivocado, si no funciona, será mejor cambiar. Y así, llega a hablar brevemente sobre lo que es ciencia, y lo que no. Dice que no debemos confundir la ciencia con lo que no lo es: "So we really ought to look into theories that don't work, and science that isn't science"
Vamos que, porque alguiencon título diga que algo es de una determinada manera; o mucha gente tenga una creencia firme sobre algún fenómeno, no significa que una pseudociencia funcione o sea verdad. Necesitamos comprobar las cosas, demostrar empíricamente que funcionan. Sólo eso es ciencia. Lo demás, charlatanería.
Galletas a todos!
domingo 16 de agosto de 2009
Mundo Textual de G de Galleta
El otro día trasteando por Microsiervos (últimamente no tengo una ocupación mejor para las pausas entre estudio) encontré esto. Se trata de una página, Your World of Text, en la que cualquiera puede entrar, elegir una zona al azar, y escribir o borrar lo que crea oportuno.
Al principio, emocionado como estaba, intuí muchas aplicaciones interesantes (útiles no, eso es verdad). Pensé en formar una especie de mensaje comunal, dentro de un grupo de gente con algo en común; crear un espacio de comunicación libre, incluso algo artístico. Pero cuando entré en la página, vi que no era posible. Porque hay mucha gente aburrida en internet, mucho gracioso, mucho insípido. Y que en el fondo, no es algo tan interesante. Es una mera curiosidad. Aún así, ya había creado el Mundo de Palabras para G de Galleta (fue un impulso irrefrenable!), así que hala, entrad pa verlo, y escribid si queréis, que total...
Y bueno, parecería que no hay mucho más que sacar de esto, pero ahora que estoy estudiando, siempre encuentro problemas y "desafíos" mucho más inútiles y absurdos que lo que tengo que estudiar en realidad, así que pensé: ¿pero cuánto puede ocupar una página de estas llenas de letras? Porque todo el mundo puede hacerse su mundo, simplemente poniendo la dirección, y añadir el nombre que quiere, como hice yo
www.yourworldoftext.com/gdegalleta
Entonces, ¿cuánta capacidad tienen? ¿cuantos usuarios con paginita de esta tiene que haber para llenar un disco duro de 100 Gb? ¿Cuántos espacio de disco tienen en YourWorldofText? Pienso que deberían ser pocos ususarios, y que los de la página tienen, como mucho, un ordenador dedicado, porque si no, menuda gracia, tener que mantener varios ordenadores por esa tontuna... También pensé que tenía que ponerme a estudiar, en vez de hacer el tonto. Pero pensaré en ello. Galletas a todos!
Al principio, emocionado como estaba, intuí muchas aplicaciones interesantes (útiles no, eso es verdad). Pensé en formar una especie de mensaje comunal, dentro de un grupo de gente con algo en común; crear un espacio de comunicación libre, incluso algo artístico. Pero cuando entré en la página, vi que no era posible. Porque hay mucha gente aburrida en internet, mucho gracioso, mucho insípido. Y que en el fondo, no es algo tan interesante. Es una mera curiosidad. Aún así, ya había creado el Mundo de Palabras para G de Galleta (fue un impulso irrefrenable!), así que hala, entrad pa verlo, y escribid si queréis, que total...
Y bueno, parecería que no hay mucho más que sacar de esto, pero ahora que estoy estudiando, siempre encuentro problemas y "desafíos" mucho más inútiles y absurdos que lo que tengo que estudiar en realidad, así que pensé: ¿pero cuánto puede ocupar una página de estas llenas de letras? Porque todo el mundo puede hacerse su mundo, simplemente poniendo la dirección, y añadir el nombre que quiere, como hice yo
www.yourworldoftext.com/gdegalleta
Entonces, ¿cuánta capacidad tienen? ¿cuantos usuarios con paginita de esta tiene que haber para llenar un disco duro de 100 Gb? ¿Cuántos espacio de disco tienen en YourWorldofText? Pienso que deberían ser pocos ususarios, y que los de la página tienen, como mucho, un ordenador dedicado, porque si no, menuda gracia, tener que mantener varios ordenadores por esa tontuna... También pensé que tenía que ponerme a estudiar, en vez de hacer el tonto. Pero pensaré en ello. Galletas a todos!
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